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Francy Ruiz
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Cracovia
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Día de visitas
Krakow, Poland - Polarsteps
La Catedral+ el santuario
La iglesia de la virgen María
Museo
El día era para disfrutarlo porque era el único día completo que tenía para conocer Cracovia.
Así que me levanté temprano y algo habré comido, tomado un café, antes de salir de ese feo hostel.
Yo usualmente hago las rutas comenzando por lo más lejos o tomando en cuenta los horarios de apertura. Considerando que lo que más quería ver era el museo y abría tarde, entonces tendría que empezar por otra cosa.
Decidí comenzar por el castillo. Volví para tener tiempo de detallar lo que había visto el día anterior. Vi la estatua de Juan Pablo II, detallé el castillo y pasé a la parte de atrás que es enorme! Tiene una plaza dentro del castillo que es gigante, muchas habitaciones todas con unas formas de arco. Vi todo el predio y entré a la tienda de recuerditos. Compré dos imanes chiquitos que estaban a buen precio y eran bonitos. Creo que también compré una postal.
Salí y admire el huerto que tenían de uvas creo que alguien que vivió allí en el castillo, pase por los jardines y decidí que en vez de bajar por dónde entre, iba a bajar por la parte de atrás, dando al río.
Así lo hice y apenas bajé encontré una iglesia. Entré solo por curiosidad y terminó siendo la iglesia más bonita, de las más bonitas que he ví en todo mi camino por Europa. La admiré, no me quería ir, era un lugar que realmente me traía paz. Las obras de arte, las pinturas, eran unos ejemplares realmente únicos, aunque por fuera la iglesia tuviese una tendencia más humilde.
Estuve un rato allí y seguí mi camino. Encontré la estatua del dragón y lo ví echar fuego, aunque no sabía que cada cierto tiempo echa fuego. Creo que no esperé a la siguiente vuelta. Compré un iman en un puestito del frente y seguí.
Me fui a mi siguiente parada, la iglesia de María en la plaza. Pero en el camino me tomé el tiempo de ir por el jardín leyendo todos los posters 🪧 de frases del Papa, a propósito de volver a pasar por allí. Entré a esa iglesia, no me transmitió nada así que seguí.
Llegué a la iglesia de María, y compré la entrada en la taquilla del frente. Había una máquina donde se podía comprar una moneda-souvenir con la misma iglesia, la compré.
Entré a la iglesia: me pareció súper ostentosa y la verdad aún no se cómo me sentí con eso. De esas iglesias que están cargadas con mucha información: los detalles de las paredes, el ornamento que parece todo de oro, no sé si lo era, no lo sé. Si hay que reconocer que había cierta magnificencia en cada detalle. Había una guía (creo que era asiática) dando una charla sobre la historia de esa iglesia, así que por unos minutos estiré la oreja y puse atención.
Al rato me fui. Salí y encontré una tienda muy linda de las mismas joyas todas amarillas así que entré y pregunté: me explicaron que la piedra es el ámbar y se extrae del mar báltico en el norte de Polonia. Enseguida pensé que era un regalo perfecto para mí mami, así que compré unos zarcillos muy sencillos pues mi mami es muy minimalista con eso.
Volví al hostel a descansar un poco los pies porque luego iría al museo y para eso hay que estar parado mucho rato. Por el camino me quedé atrapada en una tienda de artesanías. He visto artesanías alrededor del mundo, pero esa cerámica de algún modo tenía un reflejo de historia pasada, del modo de vida en Polonia, con colores marrones y grisaseos, tristes. Compré una casita muy muy chiquitita para mí. Seguí por la calle y casi como si fuera ocurrente, me encantó la tienda con más colores 🌈 que he visto! Era una tienda de ropa y accesorios y yo no necesitaba nada, pero me encantó porque en ella ví a una de mis amigas, tan colorida como esa tienda. Así que compré unos zarcillos bien estrambóticos que me encantaron porque la vi a ella ahí.
Volví al hostel, creo que dormí un poco, y volví a salir al museo.
Me fui directo al museo, se me iba haciendo un poco tarde pero dentro de todo llegué bien. Compré la entrada y pregunté dónde estaba el cuadro de Da Vinci. Era el último piso, la última sala. Lo bueno es que era un museo muy fácil de entender, de esos que no te pierdes. Era muy muy bonito.
Hubo obras que realmente me sorprendieron, había de todo, pero realmente me sorprendió el portrait de Izabela, princess Czartorynzka. Esa mirada te podía atravesar.
Recorrí todo el museo y llegué a ver la obra más importante. La pintura de Da Vinci. Creo que fue más que un honor porque yo no iba por ello, nunca he tenido demasiados deseos de visitar el Louvre. Conseguir una obra fuera de París, fue algo inesperado y espectacular.
Creo que la vi hasta que me cansé. Salí y volví al centro. Solo pasé por un café porque no se me antojaba nada y hacía mucho frío. Me senté en la plaza y admiré la noche venir. Creo que por primera vez tuve el tiempo de sentir que iba a extrañar un lugar. Cracovia es uno de esos lugares. A los que volvería, a los que extrañaría, el que me demostraría el largo camino que había estado recorriendo, cuan diferente puede ser el mundo, pero cuan hermoso también. Que la amabilidad traspasa idiomas y continentes, que las pequeñas ciudades se pueden sentir como tú hogar.
Volví temprano al hostel porque tenía que armar mi maleta, dejar todo listo, pues al siguiente día muy temprano estaría partiendo a Sofía. En el camino ví un restaurante con un letrero en español y me causó gracia. Pasé por un Carrefour para hacer compras viajeras. Llegué a mi hostel, arme maleta y me dormí.
Lista para seguir el camino.
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